Antes de mostrar tu casa, haz una limpieza profunda en todos los espacios: pisos, paredes, ventanas, baños, cocina, patio y techos.
Un hogar limpio transmite cuidado, higiene y confianza.
Detalles como una llave que gotea, focos fundidos o puertas que no cierran bien pueden parecer mínimos, pero generan desconfianza.
Haz una lista de pequeños arreglos y resuélvelos antes de recibir visitas.
Si tienes paredes con colores fuertes o decoración muy específica, lo ideal es pintar en tonos neutros (blanco, gris claro, beige). Esto permite que el comprador visualice su propio estilo en el espacio.
Retira fotos familiares, imanes en la refrigeradora, objetos religiosos o políticos. El objetivo es que el comprador sienta que puede hacerla suya, no que está invadiendo el hogar de alguien más.
La idea es que el comprador sienta que ya está en casa.
Hoy en día, la mayoría de compradores ven primero las fotos en redes o portales inmobiliarios. Asegúrate de que las imágenes reflejen un espacio ordenado, luminoso y bien distribuido.
Consejo: ¡Evita fotos borrosas, oscuras o con cosas personales al fondo!
Un buen asesor sabe cómo mostrar tu casa, cuándo hacerlo, y qué destacar según el perfil del comprador. Además, te ayudará a fijar un precio justo y a filtrar visitas reales.
Preparar tu casa no es un gasto, es una inversión. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en el tiempo de venta y el valor que recibirás.
📲 Tu casa puede estar en las mejores manos hoy mismo.
¡Escríbenos y empieza a vender con seguridad!
Comprar o arrendar una vivienda no solo es un trámite, es una experiencia emocionante. Cada visita es una oportunidad para descubrir un espacio donde podrás construir recuerdos, descansar y proyectar tu futuro.
Vender una propiedad no solo implica encontrar al comprador ideal, sino también cumplir con todos los requisitos legales que garantizan una transacción segura y sin inconvenientes.